Blog del Canal Mormón

Vivir Agradecido

6 de noviembre de 2017

“Vivieseis cada día en acción de gracias por las muchas misericordias y bendiciones que él confiere sobre vosotros”. - Alma 34:38

Escrito por Nicole Falk Romero

¡Nunca había cocinado un pavo en mi vida! Acababa de cumplir 18 años, era la mayor de mis hermanos y mis padres me habían informado que estarían fuera de la ciudad para el día de Acción de Gracias. ¿Cómo iba a preparar toda una cena de Acción de Gracias sola?

Retrocedamos un poco, desde que puedo recordar, mi madre siempre cocinaba la cena de Acción de Gracias. Ella se levantaba muy temprano ese día y comenzaba a cocinar el pavo, lo que le llevaba horas. Todos ayudaríamos con algo pequeño, como preparar la ensalada o el puré de papa, y la cena estaría lista a las 6. Para mí, era solo una tradición, algo que hacíamos cada año. Realmente nunca pensé sobre el valor de esta tradición.

No fue hasta que mis padres me informaron que tendrían que salir de la ciudad en un viaje de último minuto, por lo que mis hermanos y yo tendríamos que pasar el día de Acción de Gracias solos este año. Y pensé: "¿Pero cómo podemos tener Día de Acción de Gracias sin toda la familia aquí?". Y principalmente “¿Quién va a cocinar?”

Mis hermanos y yo decidimos que todos contribuiríamos y los 3 de nosotros haríamos la cena de Acción de Gracias. Nunca había cocinado un pavo en mi vida, así que recurrí a las profesionales ...  las hermanas de la sociedad de socorro. Llamé a varias hermanas diferentes para obtener recetas y consejos sobre cómo hacer el pavo perfecto. Mis hermanos me ayudaron a preparar el relleno, el puré de papas, los dulces ñames y todo lo demás que viene con la cena.

Quería que esta cena todavía se sintiera como una cena de Acción de Gracias, aun si mis padres no podrían estar allí. Quería que todavía se sintiera especial.

Uno de mis recuerdos más especiales durante el Día de Acción de Gracias fue cuando íbamos alrededor de la mesa y decíamos por lo que estábamos agradecidos. Después de disfrutar de una deliciosa cena y hablar con familiares y amigos, cada uno de nosotros tomaba la oportunidad de reflexionar sobre las muchas bendiciones que habíamos recibido ese año. Algunas cosas que mencionamos eran obvias, ya sabes, como una familia, un hogar para vivir, la salud etc... Otros fueron bendiciones que tal vez no nos habíamos dado cuenta o lecciones aprendidas.

Decidí continuar con esto en nuestra cena de Acción de Gracias. A pesar de que solo era yo y mis dos hermanos, quería que la tradición continuara. Quizás nuestro Día de Acción de Gracias se sintió un poco solo, pero habían muchas cosas por las cuales estar agradecidos.

Cada uno de nosotros tomó un turno y dijo de lo que estaba agradecido. Estábamos agradecidos de tener el uno al otro, estamos agradecidos por este pequeño desafío de tener que preparar una cena de Acción de Gracias solos, y lo mucho que nos enseñó. Estábamos agradecidos por esta experiencia. Aunque este Día de Acción de Gracias fue un reto, pasamos el mejor momento y creamos recuerdos maravillosos que durarán toda la vida. También aprendí de la importancia de vivir con gratitud, incluso cuando nuestras circunstancias no son las mejores, o cuando la vida no nos sale como queremos. El Presidente James E. Faust dijo,“Un corazón agradecido es el comienzo de la grandeza”. A veces es tan fácil centrarse en lo negativo, en lo que no nos sale bien o en lo que no tenemos. Cuando elegimos vivir con un corazón agradecido, nos abrirá los ojos a todo lo que Dios nos ha bendecido. Entonces, ¿cómo podemos vivir más agradecidos todos los días?

Entonces aprendí que una cosa que podría hacer es compartir mi gratitud con alguien todos los días. Ya sea en la cena, o con tu cónyuge, o incluso en las redes sociales, puedes compartir los milagros en tu vida y las bendiciones que has recibido ese día.

Debido a que todas estas bendiciones provienen de nuestro Padre Celestial, quién mejor que agradecerle a Él. Algo que una hermana en la Sociedad de Socorro compartió, era cómo ella estaba tratando de vivir más agradecida diciendo, "oraciones de agradecimiento" una vez al día. Todos los días, ella decía una oración, y en lugar de pedir, solo daba gracias. Cuando ella hizo esto, le permitió sentir el amor de Dios hacia ella, y pudo darse cuenta de todo lo que Dios le había dado.

Si eres alguien a quien le gusta escribir las cosas, tal vez considera mantener un diario de gratitud. Puedes tomar el tiempo y todos los días anotar las cosas por las cuales estas agradecido ese día. También te da la oportunidad de leerlo más adelante y recordar cuán bendecido has sido.

Cuando vivimos con gratitud, descubriremos que no solo nos sentimos más bendecidos, sino que también sentimos más alegría y más amor.

En el libro de Mormón, Alma nos recuerda:

“Vivieseis cada día en acción de gracias por las muchas misericordias y bendiciones que él confiere sobre vosotros”.(Alma 34:38 )

¿De qué manera puedes mostrar la gratitud diaria en tu vida?