Blog del Canal Mormón

¿Sabes que eres tan valioso para Dios?

4 de agosto de 2016

Recientemente estaba recordando a mi abuelita … ¡Una mujer maravillosa! Además fuerte, divertida, entusiasta, activa, sin miedo, fiel, creyente, audaz, inteligente, insaciable por aprender algo nuevo y con un sazón…bueno, ¡inigualable!

Tuve la gran oportunidad de crecer muy cerca de ella, de ir a visitarla tres o más veces por semana, y siempre nos preparaba delicias para comer aunque no estuviera preparada.

Durante la Universidad viví casi dos años en su casa. Siempre se preocupaba por mi desayuno, por mis tareas y exámenes. Cuando llegaban mis amigas a estudiar, nos preparaba chocolate caliente, bolillos con mantequilla o cualquier otro deleite para el paladar que nos mantuviera alertas para seguir aprendiendo.

Mi abuelita siempre nos mostró su amor.  Siempre hacía algo por la familia, vecinos y amigos. Ella contribuía con sus talentos en lo que podía para hacer de un cumpleaños o la fiesta de la colonia algo inolvidable.

Ella falleció de cáncer en el año 1997. Afortunadamente los síntomas no duraron más que un par de meses.

Después de su muerte mi vida tomó un gran giro al preguntarme ¿Y ahora qué? La extraño tanto y no la puedo ver ni abrazar. Pero nuestra vida no acaba cuando morimos.

La resurrección del Salvador Jesucristo nos asegura a todos que algún día, nosotros, también, experimentaremos nuestra propia resurrección. Qué gran paz y consuelo viene mediante la amorosa gracia de Jesucristo, para toda la humanidad. Gracias a Él sé que podré estar con mi abuelita otra vez.

Pero ¿qué hemos hecho para merecer tan gran regalo?

Simplemente porque somos hijos e hijas de Dios.

Cada uno de nosotros es valioso hasta el grado de hacer que el Señor Dios Todopoderoso sienta una plenitud de gozo, si somos fieles o que llore si no lo somos.

No es fácil tratar de hacerlo todo bien. Después de que mi abuelita Linda murió fueron unos años decisivos de mi vida y no por el acontecimiento, si no porque me sentía sin dirección. Me sentía sola y en lugar de acercarme a mi Padre Celestial, decidí alejarme porque pensé que a Él no le importaba lo que hiciera de mi vida o que rumbo llevara. Años después descubrí que como hijos de Dios, somos importantes. Él nos levanta, nos moldea y nos magnifica si le pedimos y extendemos nuestros brazos y andamos con Él.

Es una gran bendición saber que hemos sido creados a Su imagen y conocer nuestro verdadero potencial.

El valor de cada uno de nosotros es sin duda precioso ante Dios. Todos tenemos talentos y habilidades que pueden bendecir nuestra vida personal y la de otros.

Dios nos ha dicho lo siguiente: “Porque, he aquí, esta es mi obra y mi gloria: Llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre.” Moisés 1:39

Debido al maravilloso legado que ha dejado mi abuelita, hay ya 3 generaciones de afortunados. Cuando vemos el efecto que una persona puede tener en la vida de muchos, quizá no es de maravillarse sin embargo todos tenemos derecho a recibir bendiciones. Dios conoce nuestras habilidades y cuando nos esforzamos recibimos recompensas.

Cada una de nuestras almas tiene un valor inmenso para Dios. Su deseo es que lleguemos a Su presencia rodeados de la gente que amamos aquí en la tierra. Su plan es perfecto, y Su amor por mí, y por mi abuelita para que volvamos a abrazarnos.