Blog del Canal Mormón

Demostrando amor en el hogar

21 de junio de 2017

EL ESPOSO Y LA ESPOSA TIENEN LA SOLEMNE RESPONSABILIDAD DE AMARSE Y DE CUIDARSE EL UNO AL OTRO, ASÍ COMO A SUS HIJOS.

Escrito por José Alberto López de Guatemala

Una de las cosas que más recuerdo de mi niñez es una costumbre que tenían mis padres antes de dormir. Cuando terminábamos nuestra oración familiar, cada quien se iba a su cuarto, se apagaban las luces y con mucha emoción esperábamos la voz de uno de nuestros padres llamarnos por nuestros nombres, era un grito algo así como: “Joséeeeeee”, yo respondía: “¿Quéeeeeee?”, y mi mamá o mi papá respondían: “Te quiero muchooooooo”. Luego empezábamos mis hermanos y yo a llamar a cada uno de los miembros de la familia y a decirnos lo mucho que nos queríamos, entonces podíamos dormir felices y seguros de que se nos amaba incondicionalmente.

Uno de los himnos que cantamos en la Iglesia dice:

El hogar es como el cielo, cuando hay amor;

hay felicidad y bendiciones del Señor:

compasión y caridad, paz y gran seguridad;

se parecerá al cielo si en él hay bondad. (Himnos, 193 El hogar es como el cielo)

El hogar que mis padres estaban construyendo para nosotros era “como el cielo”, mis hermanos y yo sentíamos paz y gran seguridad por el amor que nuestros padres nos daban. Con esa costumbre de cada noche no sólo dormíamos con seguridad sino que crecíamos sabiendo que se nos valoraba y amaba de forma especial. Aún puedo sentir esa seguridad cuando visito la casa de mis padres.

Hoy me toca a mí con la ayuda de mi esposa construir esa clase de hogar para mis hijos. Decidimos casarnos hace nueve años y después del primer año de casados empezaron a venir las bendiciones.

…herencia de Jehová son los hijos.

Sin un “manual para padres” con instrucciones específicas de qué hacer en cada caso, con mi esposa no podemos más que volver a nuestras experiencias familiares que vivimos con nuestros padres y hermanos en nuestros hogares. El ingrediente común en nuestros hogares era: el amor.

EL ESPOSO Y LA ESPOSA tienen la solemne responsabilidad de amarse y de cuidarse el uno al otro, así como a sus hijos.

Amar y cuidar parece ser la primera responsabilidad que indica el “manual para esposos y padres”. Pero, ¿cómo nos demostramos amor en el hogar? ¿Cómo nos cuidamos el uno al otro?

Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis los unos a los otros.

La vida en el hogar puede ser el mejor escenario para demostrar amor unos a otros, debemos tratarnos con compasión y respeto, demostrando nuestro amor en las interacciones cotidianas. Podemos decir una palabra amable, dar una respuesta paciente, realizar un acto desinteresado, escuchar con un oído comprensivo y tener un corazón que perdona.

Según sea nuestro rol en el hogar, podemos seguir algunas sugerencias para demostrarnos amor el uno por el otro:

A los esposos

Maridos, amen a su esposa; trátenla con ternura, dignidad y aprecio. Hermanas, amen a su marido; trátenlo con paciencia, honor y respeto.

El amor está en los pequeños detalles, en una nota en la bolsa del almuerzo, en unas flores al llegar casa, en pequeños actos de servicio o en unas sencillas palabras: “te amo”. Hagan su mejor esfuerzo para demostrar su amor con pequeños detalles.

A los padres

Amen a sus hijos; oren por ellos, guíenlos y ensénenles la senda a seguir. Cada momento que pasamos con ellos puede ser una oportunidad para demostrar amor y enseñarles a amar.

Muchas veces tenemos que corregir a quienes amamos, especialmente si tenemos hijos pequeños, hace unas noches mi hija no pudo contener el llanto al recordar algo que uno de sus hermanos le había dicho junto con otros de sus amigos en el colegio. Al ver su dolor invité a su hermano a que nos explicará lo que había pasado y le pidiera disculpas, ante su negación tuve que persuadirle con mucho amor a que dijera la verdad y pidiera disculpas. Admitió la verdad y pidió disculpas sinceras, lo felicité y lo animé a que siempre dijera la verdad y que no lo volviera hacer. Ambos fueron capaces de amarse, al pedir y recibir perdón.

A los hijos

Amen a sus padres; muéstrenles respeto, gratitud y obediencia.

A veces uno de mis hijos se acerca a mí y con mucha insistencia dice: “papi, papi, papi”, como si tuviera una urgencia; cuando le respondo: “¿Qué pasó?”, con una sonrisa y una mirada dulce me dice: “te quiero mucho”. Ellos me han enseñado que para decir un “te quiero” o un “te amo” no debe ser un día especial, puede ser en cualquier momento del día. Todos necesitamos de esas sencillas palabras para que las fibras de nuestro corazón vibren con el mismo deseo de amar.

El amor es la seguridad por la cual lloran los niños, es el anhelo de la juventud, es el elemento cohesivo que conserva unido a un matrimonio y el aceite lubricante que suaviza las fricciones en el hogar; es la paz de la ancianidad.

Todos tenemos la necesidad de ser amados en el hogar y todos podemos demostrar amor en el hogar.

El amor es el remedio para las familias en crisis, para las comunidades enfermas y las naciones con problemas.

Hagamos que de nuestro hogar fluya el amor que nuestros vecinos necesitan para sanar nuestras comunidades y solucionar los problemas de nuestra nación.

Sonríe, saluda, haz un comentario amable y di un cumplido. El amor es sacrificio, servicio y desinterés. ¡Al que tiene amor le irá bien!