Blog del Canal Mormón

¿Cómo conservar el Espíritu de la Navidad?

29 de diciembre de 2016

Conserva el Espíritu de la Navidad

Escrito por José Alberto López de Guatemala

Cuando era niño, recuerdo que con mis hermanos nos emocionaba mucho llegar a fin de año, por muchas razones más que por las vacaciones. Una de ellas era porque cuando se acercaba la Navidad, mis padres nos llevaban a los campos de la Roosevelt, llamada así por la calzada donde se encontraban. En los campos de la Roosevelt se instala para estas fechas el Mercado de Navidad, que ofrece al público artículos de la temporada.

Una de las cosas que más recuerdo de esas visitas al Mercado de Navidad es la búsqueda del Árbol de Navidad. Recuerdo ir de un puesto de venta a otro, escuchar a mi padre regatear por el mejor árbol al mejor precio, y recuerdo cuando nos llamaban a mis hermanos y a mí, para aprobar el árbol que habían seleccionado. Ya con el árbol comprado, también emprendíamos la búsqueda del Nacimiento, es decir, un pequeño establo que después decorábamos con figuras de José, María y el niño Jesús, esa era la parte más emocionante de la noche en el mercado. Además de eso comprábamos algunas ovejitas y venados para decorar la chimenea que teníamos en casa, era emocionante.

Más emocionante aún, llegar a casa, ayudar a bajar el árbol y las demás compras que habíamos hecho y empezar a decorar. Mis padres tenían muchas manos que ayudaban, mis cuatro hermanos y yo ayudábamos como podíamos, pero lo que más disfrutábamos era de colocar el Nacimiento. Sólo hasta que estaba terminado podíamos pensar en los regalos.

Los tiempos cambian, ahora ya tengo mi propia familia y me doy cuenta que los medios de comunicación influyen mucho en la forma en que pensemos sobre esta temporada navideña. Las jugueterías llenan la mayoría de espacios publicitarios, mis hijos hasta se saben algunos de esos comerciales y ya han incluido algunos de esos juguetes en sus listas de regalos. Con toda esta información comercial muchos desvían su corazón del verdadero propósito por el que se celebra la Navidad.

La Navidad es una de las festividades más importantes del cristianismo, y su significado proviene del latín Nativitas, que significa “nacimiento”, los angloparlantes le llaman Christmas, que significa “misa de Cristo”, y en alemán le llaman Weihnachten, que significa “noche de bendición”. El propósito de celebrar la Navidad es celebrar el nacimiento de Jesús.

Pero, ¿cómo podemos conservar el verdadero Espíritu de la Navidad en estos días de tanta agitación comercial? ¿Cómo podemos centrar nuestros pensamientos en Aquel que es el centro de esta festividad? ¿Cómo prepararnos para recibir al Rey?

Estaba hablando con mi jefe, él es católico, y me contaba sobre “el adviento”, que proviene del latín adventus que significa “venida”, o sea, la venida de Jesucristo. El tiempo de adviento, me decía: “es un tiempo para reflexionar, para meditar, para arrepentirse”. Para él también es un tiempo de preparación para la Navidad y la segunda venida de Jesucristo.

Este período tiene una triple finalidad para los cristianos, primero, nos invita a recordar el pasado al celebrar y recordar el nacimiento de Jesucristo; segundo, a vivir el presente siguiendo el ejemplo de Jesucristo; y tercero, a prepararnos para el futuro, cuando Jesucristo venga por segunda vez en toda su majestad y gran gloria.

¡Qué buena manera de conservar el Espíritu de la Navidad!

Hace un par de semanas, mi esposa empezó a sacar las decoraciones navideñas, mis hijos la ayudaron a decorar mientras yo estaba trabajando, ¡qué sorpresa regresar a casa y encontrar los motivos navideños! Unos días después fuimos por nuestro árbol de navidad, encontramos uno que ha llenado toda la casa con su aroma, un olor a pinabete único de esta temporada. Es un placer regresar a casa y sentir ese aroma.

Mi esposa dejó que mis hijos decoraran el árbol y no quisimos arreglar la forma en que colocaron las bombas de navidad, lo dejamos con el toque distintivo de ellos. Eso me hace pensar que en la Navidad no importa el tamaño del árbol o si la decoración es perfecta, lo que importa es estar juntos y recordar el nacimiento de nuestro Salvador.

Otro elemento importante para conservar el Espíritu de la Navidad es la música. Los coros celestes estuvieron presentes cuando Jesús nació, en las Escrituras se lee:

“Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios y decían: ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!”.

La música de Navidad está inspirada en el Salvador. Escuchamos coros y villancicos que alaban su nombre, otros que cuentan la historia de ese nacimiento y expresan los sentimientos que pudo haber tenido José y María al ver a Jesús recién nacido. Otros más sublimes llenan nuestros corazones de gratitud por el nacimiento del hijo de Dios. Personalmente me gusta la obra “El Mesías” de Georg Friedrich Händel quien se inspiró en las profecías de Isaías para componer su obra.

“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado; y el principado estará sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz”.

Mis hijos participaron ayer en un coro navideño, me conmovió verlos cantar sobre el nacimiento del niño Jesús y la forma en que sus voces y manos describían ese día milagroso en que vino a morar con los hombres.

El Espíritu de la Navidad es el espíritu de Cristo. Él es el centro de esta festividad, conservemos en nuestros corazones la paz que viene de saber que nos ha nacido un Salvador, que es Jesucristo. Llevemos al mundo esa paz y conservemos la buena voluntad entre los hombres.

Es temporada de Navidad. Es temporada de Cristo. Pero SIEMPRE debe ser Su temporada.