Blog del Canal Mormón

Algunas cosas solo se pueden aprender por la fe

22 de febrero de 2017

Algunas cosas solo se pueden aprender por la fe

Escrito por José Alberto López de Guatemala

¿Alguna vez has plantado una semilla? ¿Has visto los frutos de inmediato? ¿Por qué insistes en nutrirla y cuidarla? ¿Qué es lo que esperas de esa semilla?

Cuando era un estudiante de la Escuela Primaria, mi maestra de Ciencias Naturales nos dio la tarea de sembrar una semilla de fríjol en un frasco de vidrio con algodón y un poco de agua. El propósito de este experimento era conocer el ciclo de la vida de un fríjol. Al principio no podía estar seguro de que un fríjol pudiera crecer en un frasco de vidrio con algodón y agua. Siempre había visto crecer las plantas en tierra, con sol y agua. ¿Cómo podía ser?

En ese momento la única forma de averiguarlo era siguiendo las instrucciones de la maestra y experimentar con la semilla. Puse manos a la obra e hice lo que se me pidió. Los días pasaban, mi curiosidad y desesperación hacían que todas las tardes al regresar a casa fuera a vigilar el crecimiento de la semilla, sacar el agua reposada y poner agua nueva. Los días pasaron, recuerdo ver el vaso con el algodón y la semilla cerca de mi ventana para que el sol le diera sus nutrientes. Poco a poco la semilla empezó a germinar, primero empezaron a salir las raíces, luego el tallo, luego las hojas y en la medida que estos crecían empezaban a brotar los frutos. El experimento funcionaba, la maestra tenía razón, sus instrucciones fueron claras y dieron los resultados que esperábamos. Había sido testigo del milagro de la vida al ver germinar una semilla y dar sus frutos.

Esta no ha sido la única vez que he experimentado con algo que en el principio no podía ver resultados. Ha habido muchas ocasiones en las que he tenido que poner a prueba la fe. “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. (Hebreos 11:1)

Como sucedió con la semilla, “lo que se ve fue de le que no se veía”.

¿Cuáles son tus mayores anhelos? ¿Cuál es la esperanza que se anida en tu corazón? ¿Qué te gustaría ver que no ves? ¿Puedes ejercer un poco de fe?

Ejercer significar practicar, hacer uso, realizar una acción, por lo tanto, ejercer la fe significa poner en práctica la acción de confiar, esperar con firmeza y seguridad. La fe es un principio de acción y poder. No sabía que podía terminar una carrera de diez kilómetros hasta que me puse en marcha y lo logré, porque cuando nos esforzamos por alcanzar una meta digna, estamos ejerciendo la fe, porque demostramos nuestra esperanza en algo que aún no podemos ver. Ni por cerca podía ver la meta cuando empecé la carrera. Luego lo intenté con mi esposa e hijos, y lo logramos juntos.

La fe no sólo se aplica a situaciones temporales como la de la semilla o terminar una carrera. Ejercer la fe puede conducirnos a la salvación. ¿Salvación de qué? De la muerte y el pecado.

Dios nos extiende la promesa por medio de su hijo Jesucristo. Para que la fe conduzca a la salvación debe estar centrada en el Señor Jesucristo.

¿Cómo podemos ejercer la fe en Jesucristo? ¿Cómo podemos creer en las promesas que se extienden por medio de Él?

Primero: Creer que el existe. Aunque físicamente no le veamos, podemos creer a los testigos de su divinidad, que son los santos profetas que han profetizado de su nombre desde el principio. Podemos poner a prueba y experimentar con las palabras de los profetas y lograr una esperanza de Cristo.

Segundo: Tener una idea de su misión. Jesucristo es el Salvador, el ungido del Padre, el Mesías prometido que vendría al mundo para redimir a su pueblo de la muerte y del pecado. Podemos creer en su misión divina como nuestro Salvador y Redentor.

Tercero: Vivir sus mandamientos. “El que quiera hacer la voluntad de él conocerá si la doctrina es de Dios o si yo hablo por mí mismo”. Ejercer fe en Jesucristo es esforzarnos por vivir de acuerdo a Su voluntad. Es como seguir las instrucciones de la maestra y experimentar con sus palabras.

Tener fe en Jesucristo significa confiar totalmente en Él: confiar en Su poder, inteligencia y amor infinitos. Creer en Cristo es creer en sus enseñanzas y aunque no entendamos todas las cosas, saber que Él si las entiende. Jesucristo ha experimentado todos los dolores de la carne, las aflicciones y las enfermedades que podamos sufrir, Él sabe cómo ayudarnos a superar las dificultades día a día. El venció al mundo y nos ha preparado el camino. No temas, ni dudes de Jesucristo, Él puede socorrerte si confías en su nombre. Gracias a Él podemos sobrellevar nuestras pruebas con paciencia y tener la esperanza de que todo saldrá bien.

Hace unos días mi esposa nos recordó la canción para los niños que dice:

“La fe es saber que puedo regresar a vivir con Él. También confiar en nuestro Dios, en Cristo y en Su amor. Si obedezco la ley de Dios, mi fe aumentará”. (“La fe” Canciones para niños #50)

¿Quieres saber si Cristo es real? Experimenta con sus palabras y sabrás que Él es. Yo he experimentado con sus palabras y he sentido su amor. Tú también puedes saberlo si ejerces la fe en su nombre.

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